Las personas que comen mucha carne roja podrían tener más riesgo de cáncer de riñón

En la alimentación, como en casi todo, en el equilibrio está la virtud. No hay que abusar de nada, pero hay algunos alimentos con los que debemos tener más precauciones. Uno de ellos, las carnes rojas.

Ha habido muchos estudios que han advertido de los riesgos de una dieta con demasiada carne, y más aún, con mucha carne roja y poco hecha. Ahora, un estudio del National Cancer Institute (EE UU), señala que comer mucha carne roja podría estar relacionado con padecer cáncer de riñón, especialmente si está cocinada al ‘grill’ o a la barbacoa.

El estudio, publicado en American Journal of Clinical Nutrition, se realizó con datos de los hábitos alimenticios de aproximadamente 500.000 estadounidenses mayores de 50 años durante nueve años.

Encontró que los adultos que comían más carne roja que el resto (cerca de 113 gramos diarios) eran más propensos (en un 19%) de padecer cáncer renal que aquellos que comían menos. Así, del número total estudiado, aproximadamente 180 fueron diagnosticados con este tipo de cáncer.

No demonizar la carne
Los investigadores advirtieron de que al consumir carne cocinada a la barbacoa o al ‘grill’ se ingieren más productos químicos, relacionados con el incremento del riesgo de padecer esta enfermedad.

Pero no hay que demonizar la carne roja. Algunas personas que comen mucha carne roja no desarrollan este tipo de cáncer mientras que otras que la ingieren en raras ocasiones caen enfermos. De hecho, la carne roja es una fuente importante de hierro.

EP

Una mala higiene bucal puede acabar en una neumonía

Una mala salud dental no solo tiene repercusiones sobre nuestra dentadura y nuestra boca. Sus consecuencias pueden alcanzar los pulmones. Según un estudio elaborado en la Universidad de Yale, una mala higiene bucal puede acabar en neumonía.

Los investigadores, liderados por Samit Joshi, han encontrado una relación importante entre la presencia de bacterias en la boca y su posterior transformación en enfermedades pulmonares. Han visto que los cambios en las bacterias bucales preceden de hecho al desarrollo de problemas respiratorios.

No es el primer estudio que vincula una deficiente higiene bucal con los problemas respiratorios, pero sí es el primero en señalar un problema respiratorio específico como la neumonía.

El trabajo del profesor Joshi se refiere especialmente a niños y ancianos, porque corren un mayor riesgo de tener problemas respiratorios.

Lavarse los dientes, y más
A la vista del estudio de Yale solo cabe volver a recordar unas pautas fundamentales de higiene dental:

Lavarse los dientes tras cada comida durante dos minutos.
Limpiar entre los dientes diariamente con hilo dental o cepillos interdentales.
Evitar las bebidas azucaradas.
Visitar al dentista con regularidad, al menos una vez al año.
En España, según un reciente estudio, a muchos en el verano se les olvida cepillarse los dientes; concretamente, uno de cada cuatro españoles deja de lavarse los dientes total o parcialmente durante sus vacaciones.

La neumonía es una de las enfermedades más comunes en todo el mundo. Sin embargo, solo un 5% de los que enferman llegan a morir. De hecho, según estudios previos, la tasa de mortalidad es mayor entre personas con problemas en las encías.

20MINUTOS.ES

La dieta puede evitar las contracciones del cerebro relacionadas con el alzhéimer

La importancia de qué y cómo comemos alcanza todos los aspectos de la salud. Puede influir incluso en el riesgo de desarrollar alzhéimer. Así lo señala un estudio de la Universidad de Salud y Ciencia de Oregon (EE UU).

Según este trabajo, que publica la revista Neurology, las personas con dietas altas en vitaminas o ácidos grasos omega 3 son menos propensas a sufrir la contracción del cerebro asociada con la enfermedad de Alzheimer que los individuos cuyas dietas no son altas en estas sustancias.

Las personas con dietas altas en ácidos grasos omega 3 y vitaminas C, D, E y vitaminas del complejo B también obtienen mayores puntuaciones en las pruebas mentales que aquellas con dietas bajas en alimentos que contienen estos elementos.

Los ácidos grasos omega 3 y la vitamina D se encuentran principalmente en el pescado; mientras que la vitaminas B y los antioxidantes C y E se encuentran principalmente en frutas y verduras.

De nuevo, las grasas trans
El estudio también demostró que las personas con dietas altas en grasas trans son más propensas a sufrir una reducción del volumen cerebral y tienen puntuaciones más bajas en las pruebas mentales y de memoria que las personas con dietas bajas en grasas trans.

Las grasas trans se encuentran principalmente en la comida rápida, los fritos, los congelados, los productos de panadería y la margarina.

En el estudio, dirigido por el doctor Gene Bowman, participaron 104 personas con una edad media de 87 años y pocos factores de riesgo de padecer problemas cognitivos como el alzhéimer.

Esta investigación ha sido la primera en utilizar los biomarcadores de nutrientes en la sangre para analizar el efecto de la dieta en las habilidades cognitivas y el volumen del cerebro.

EP