Un niño que duerme poco puede acabar en un adulto deprimido

Un nuevo estudio da cuenta de la importancia del sueño; de dormir las horas necesarias para mantenernos sanos física y psicológicamente. Según una investigación de la Universidad de Colorado (EE UU), un niño que duerme poco puede acabar desarrollando problemas anímicos con la edad.

Los investigadores, con niños de edades entre los 2 y los 3 años, comprobaron que un sólo día sin dormir siesta aumentaba su ansiedad y reducía sus niveles de interés, alegría y capacidad de comprensión.

Para realizar este estudio, valoraron la expresión emocional de niños sanos a los que se les privó de su siesta una hora después de haber pasado el tiempo en el que, normalmente, habrían estado descansando. Después les estudiaron otro día, después de realizar su siesta rutinaria.

“Muchos niños pequeños no duermen lo suficiente en la actualidad y para ellos, las siestas que realizan durante el día son una forma de asegurarse de que sus ‘depósitos de descanso’ están llenos cada día”, señala la responsable del trabajo, la profesora Monique LeBourgeois.

Los resultados indican que un sueño insuficiente altera la expresión facial de los más pequeños, que responden a los acontecimientos emocionantes de forma menos positiva y con mayor negatividad a los sucesos frustrantes.

Menos horas de sueño, menos disfrute
El trabajo, cuyos autores creen que podría ser el primero que observa los efectos experimentales de la pérdida de sueño en la respuesta emocional de los niños, indicó que saltarse la siesta (90 minutos en su caso) hacía que los menores fueran incapaces de disfrutar las experiencias divertidas con plenitud, demostrando alegría e interés, y de adaptarse a nuevas frustraciones.

A juicio de LeBourgeois, este trabajo –que aparece en el Journal of Sleep Research– muestra “que un sueño insuficiente, provocado por saltarse las siestas diurnas, se paga en la forma en la que los niños expresan sus distintos sentimientos y con el tiempo, puede dar forma a su desarrollo emocional cerebral y ponerles en riesgo de desarrollar problemas anímicos con la edad”.

EP

La mejor identidad es el cuerpo y sus señales

La biometría es un medio que se impone como medida de seguridad que permite saber que una persona es quien dice ser a la hora de realizar transacciones o entrar y salir de un lugar.

Las huellas de los dedos, las palmas de las manos, el iris, la retina, la cara, la voz, la forma de escribir en el teclado, la manera de andar, la firma… cada uno de estos factores están asociados a una sola persona.

Todo esto constituye la ciencia de la biometría y es la forma de identificación más segura, el mejor carné de identidad.

Pueden convertirse en la puerta de entrada o la reja más segura.

Estos identificadores todos los conocemos, hace años que nos son familiares por las películas, por los reportajes sobre investigación forense y empezamos a encontrarlos en algunos lugares como el gimnasio o el móvil, pero también están en el control de las fronteras o en las máquinas de la policía para cambiar la contraseña del DNI en algunos países.

Con la biometría se puede luchar contra la creciente sofisticación de los ciberdelincuentes, capaces de hacerse con todo tipo de contraseñas y nombres de usuarios y que son una permanente amenaza para las cuentas de las entidades bancarias.

Estas entidades no revelan los elevados datos de fraude, pero sí son muy activas a la hora de llevar la innovación a la identificación de sus usuarios.

Por ejemplo, recientemente el español Bankinter ganó un premio internacional por su aplicación para el celular, con la que confirma la identidad de un cliente mediante la lectura del iris del ojo utilizando la cámara del teléfono.

Pero, sin duda, la huella digital es la que está más desarrollada, primero porque es la que lleva la cédula y después por ser el primer sistema biométrico que entró en los computadores hace ya algunos años.

En la actualidad empieza a utilizarse también en algunos teléfonos móviles como puerta inicial de entrada a la interfaz de usuarios.

Tampoco es raro utilizar este sistema de identificación en ciertos lugares públicos, como los gimnasios o servicios de salud, aunque, en muchas ocasiones, con importantes lagunas.

La asimilación de la huella digital a la investigación forense hace que todavía veamos con desconfianza este método y la preocupación crece según se incrementa el grado de sofisticación del sistema.

Se puede identificar a una persona también por las líneas de la palma de la mano, por la estructura de las venas de los dedos o las muñecas, por la forma de las orejas, de la piel, y, como no, por el rostro… y Google ha introducido ya está última posibilidad en su nuevo móvil Nexus Galaxy.

También se puede escanear la retina para identificar el patrón de los vasos sanguíneos, que son únicos para cada persona.

En estos sistemas tiene que haber alguna colaboración del sujeto, pero también hay otras posibilidades biométricas sofisticadas como la clásica de la firma, el reconocimiento del patrón de escritura en un teclado o la forma de andar e, incluso, de la voz que permite identificar a terroristas cuando leen comunicados encapuchados, siempre que se tenga el registro de su voz.

El rastro de ADN que vamos dejando es muy fiable, pero todavía excesivamente caro y de lectura no inmediata.

Medio de control
Empresas y entidades de seguridad apuestan por la utilización de estos sellos de identidad, solos o combinados, como tarjetas inteligentes, claves de encriptación o firmas digitales.

La utilización más corriente es como puerta de entrada a edificios, pero también pueden ser usados para el control de presencia de los empleados en el trabajo con un nivel de eficacia más alto que los actuales fichajes, que pueden ser suplantados por un compañero.

En la actualidad, los Gobiernos están muy interesados en las aplicaciones para las fronteras, en principio para controlar la entrada de personas no gratas.

Pero hay otros campos en los que comienzan a abrirse paso como los centros de atención telefónica para identificar por la voz a los clientes; como contraseñas para los medios de pago, para el control parental o para el ingreso y uso de Internet de los más jóvenes.

EL MANEJO DE LOS DATOS
Sin duda los nuevos sistemas incrementan la seguridad y son una garantía para los ciudadanos a la hora de demostrar que son ellos los que realizan una transacción, pero la inquietud es quién controla al controlador, cómo se utilizan los datos, y si se usan como forma de seguridad o de discriminación.

Las empresas del sector señalan que son sistemas de control cómodos, que reducen el coste de mantenimiento de sistemas y el fraude, además, mejoran la imagen corporativa. Pero muchos ciudadanos ven con cierta desconfianza esta actividad, temen el robo de sus datos biométricos o su utilización indebida.

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Crean un hígado virtual que sirve para extirpar mejor los tumores

Un “hígado virtual”. Es lo que han desarrollado científicos y cirujanos europeos; un avance que ayudará a planificar y efectuar mejor operaciones para extirpar tumores. Además, con este avance aumentarán las probabilidades de recuperación de pacientes.

El proyecto PASSPORT (Simulación específica de pacientes y formación preoperatoria realista), financiado en parte por la UE, proporciona a los cirujanos un hígado virtual único y preciso basado en imágenes enviadas por los radiólogos a un servicio en línea que ayuda a los médicos a decidir si deben o no operar al paciente.

Los cirujanos pueden ver exactamente dónde se encuentra el tumor y dónde y cómo tienen que intervenir para extirparlo con éxito.

Con las actuales prácticas menos del 50% de los pacientes afectados se someten a una operación quirúrgica y el hígado virtual podría incrementar este porcentaje.

El programa virtual utilizado en el proyecto está basado en una tecnología disponible en línea para facilitar a los cirujanos la colaboración y promover el intercambio de conocimientos y análisis.

Francia, Alemania, Reino Unido y Suiza
Los científicos y cirujanos europeos que colaboraron en el proyecto proceden de Francia, Alemania, Reino Unido y Suiza.

La iniciativa arrancó en junio de 2008 y concluyó en diciembre pasado. El coste total del proyecto se elevó a 5,5 millones de euros, de los que 3,6 millones procedían de fondos de la UE.

La comisaria europea de Agenda Digital, Neelie Kroes, señaló que la tecnología desarrollada “es un hito que mejorará el diagnóstico y las intervenciones quirúrgicas y permitirá salvar vidas”.

EFE